Sala AFONJÁ (bate papo para caras legais)

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sábado, 17 de abril de 2010

DEFUMACIONES

Las defumaciones.-
Casi siempre que hablamos respecto a las hierbas, remitimos nuestro pensamiento a los baños; y es natural, ya que es la forma de absorbernos a la potencia energética de las hierbas, pues al fin y al cabo, nuestro organismo humano es tres cuartas partes de agua, y tan solo un cuarto de materia relativamente sólida.
La historia de las defumaciones es parte de la misma historia natural del ser humano, a través del descubrimiento del fuego por medio del vegetal, por ejemplo, gajos secos y naturales que, arrojados al fuego, desprendían un aroma agradable, y de los otros. Esa costumbre fue pasando de generación en generación y muchas culturas adoptaron la práctica para alabar a Dios, a Dioses, y Divinidades en general.
Defumar, es ofrecer algo agradable a través del aroma, es decir, perfumar –del latín “per fummum”- o, por el humo. Y el humo es, precisamente, el resultado de todo aquello que se quema.
La defumación no se limita a la purificación pretendida de las personas y los ambientes: durante mucho tiempo, la defumación con romero, por ejemplo, era usada como agente desinfectante para que ciertas enfermedades no se propagaran por el aire. En la Edad Media, cuando la viruela negra, se quemaban varios vegetales, a fin de desinfectar la atmósfera circundante. Incluso, los médicos de la época, usaban una enorme máscara que contenía un minúsculo defumador, a fin de evitar el contagio al atender a las víctimas de dicha epidemia. Cuando la poliomielitis en el Uruguay, en la década de los ’50, hasta en las aulas de la escuela publica se quemaban gajos de alcanfor; luego, al cabo de un año, la “tecnología” farmacéutica los reemplazó por “pastillas” de alcanfor, que eran colgadas de las solapas de las túnicas de alumnos y guardapolvos de los maestros.
Dentro de la religión umbanda, el uso de la defumación es algo común y tradicional, heredado desde varios ángulos culturales. Tan simple, como simples son las cosas del Creador (nosotros, seres humanos, somos los que intentamos complicarlas más allá de su realidad diáfana).
No conozco ningún terreiro de Umbanda que no inicie sus trabajos sin cantar para “la Jurema” y defumar con “sus” hierbas...Defumamos para alabar a Dios, a sus Orixá y a nuestros Guías.
Defumamos para alcanzar un estado vibratorio adecuado a nuestro trabajo espiritual, trayendo al ambiente una onda vibratoria que se respalda en la fuerza de las hierbas, la fuerza viva de “la Jurema”.-
Defumamos para purificar, limpiar, disolver larvas astrales y miasmas; defumamos para sanar a los espíritus que sufren, y también a los obsesores; defumamos para disolver acumulaciones energéticas negativas que se alojan en nuestro espíritu, cuya naturaleza y actuación y actitud las hacen “resistentes” a los baños.- las resinas vegetales están presentes en los terreiros por medio de la defumación y sus cantos consagratorios.
Mucha gente cree que la mirra, el incienso y el benjuí, las populares “piedritas” de defumar, son piedras mismo, de origen mineral, y no... son de origen vegetal. Savia de hierbas endurecidas y deshidratadas, donde están concentrados los aceites aromáticos capaces de librar, al ser quemados sobre carbón en brasa, un perfume agradable y un humo único, con poder de realización.-
A esas resinas, les agregamos hierbas secas de buena calidad, para la finalidad que pretendamos…
Por ello, insisto en la “calidad”, ya que no cualquier hierba y en cualquier estado de composición y/o descomposición, es adecuada para cualquier y todo fin.
Ejemplo: una buena defumación de limpieza puede realizarse con ruda (hojas), guiné o pipí (hojas), cáscara de ajo (algunos usan la paja, el tallo de la planta, en tanto que otros usan la cáscara del fruto, del diente), resina de benjuí, y resina de mirra.-Otro ejemplo: para lograr la armonía y el equilibrio, en particular para el ambiente físico de trabajo espiritual, sn buenas la salvia (hojas), la alhucema –lavanda- (flor y semilla), el romero (hojas), clavo de olor (la flor, es decir, la “bolita” aromática con su cabito que la sostiene), e incienso…
Y hay muchas más, en ejemplos e ideas, transcurridas en el tiempo y el espacio, que aportaremos, de repente, en otra oportunidad, si continuamos aún en este Aiyé…
Hasta el "acará"!, jaja, que no deja de ser una forma de "defumación"!!!, de las "recetas" que Armando Ayala daba por radio Fénix, por allá, un poco antes de empezar los '90... (y los ranchos incendiados a causa de ello, del acará en particular!)

Axé!¡Que la fuerza viva del vegetal pueda bendecirnos siempre!
Salud y éxito!


Gato Numo.-

martes, 9 de febrero de 2010

O CARIOCA ZÉ PELINTRA

Dice la leyenda urbana carioca, que José dos Santos, habiendo sido un mulato fuerte que comenzó su vida social trabajando en la estiba del puerto de Río de Janeiro, luego, por circunstancias de la vida -esa vida a veces negada en muchas oportunidades en esos años, para aquellos que pertenecían a una clase social “baja”-, cambió de rubro, dedicándose por entero a la “rua”, con todo lo que la calle implicaba: bebida, mujeres, timba, navajas; convirtiéndose en un erudito del sexo y la canción, en todo un profesor de filosofía popular, en un excelso catedrático de la bebida y el juego de azar.
Carioca él... tan carioca, que luego de su muerte, que unos dicen fue por infarto en la vía pública, otros por puñaladas de una mujer, sus opuestos insisten que fue por las puñaladas del “macho” de dicha mujer, otros más, dicen fue a manos de la policía en un enfrentamiento callejero, donde no le dieron tiempo a levantar la pata para deslizar con agilidad gatuna sus golpes de capoeira, ni ángulo suficiente para desenvainar su navaja.
No faltan quienes dicen que murió de viejo, achacoso de los huesos, pero con la mente lúcida hasta el final, dando ideas, consejos y sugerencias al mujererío que agradecido de un pasado noble, lo atendía hasta su final.
Pero, no faltaron quienes argumentaron que algunos espíritus, o dioses, tupinambás o africanos, vinieron a buscarlo, próxima su muerte, para llevárselo con ellos, y metamorfosearlo en la entidad que más tarde reaparecería, en los terreiros de la novel Umbanda carioca (en ese entonces no existía otra que la carioca) para delirio y eufórica alegría del pueblo pobre, que en sus años fuertes él supo proteger y comandar, alentándolo a disfrutar de la vida, a pesar de la opresión del sector social rico y poderoso.
Tanto así, que a pesar de haber sido atraído hacia las sesiones de Umbanda, conociendo su personalidad, algunas escapadas se hacía hacia la noche del puerto, cayendo como peludo de regalo en alguna vieja y tradicional macumba, predecesora de la muy moderna Umbanda, dando apoyo y alegría a las pretas velhas de esa estirpe, y compartiendo algún trago con los pretos velhos, de esa misma gala de espíritus nobles.
A raíz de sus deslices, antes y después de la muerte, casi casi, como que se estableció en forma natural y espontánea, una forma de culto propio de Zé Pelintra.

"Malandro da Rua" (por: João do Rio)

Ese “señor del farol” o: “Don Farolito”, trajeado en su ambo blanco inmaculado, con su corbata carmesí, su clavel del mismo color en el ojal, sombrero ladeado, para esconder la furtiva mirada disimulada y escrutadora de miles de situaciones callejeras, en la típica figura del “malandro”; el anti héroe que a los Yankees les costó muchos años más para inventar en el cine. Claro, el yankee no tiene el clima carioca, y la reproducción, hasta de ideas lúdicas, cuesta más en germinar y fructificar.
Más tarde, vinieron las diferentes facetas de su personalidad, de terreiro a terreiro, de medium a medium, de clase social y raza, a otras.
Recién entonces, es que por primera vez, saliendo de Río en viaje –cosa que en vida nunca pudo ni quiso hacer- llega al catimbó. En realidad, el catimbó fue el que se acercó a las áreas urbanas, por hambre, por trabajo, por sequedad de ese territorio sujeto desde siempre a los caprichos del clima, y allí lo conocen, Y allí lo invitan a que visite su territorio rural.
Allá, en el catimbó, en medio de la caatinga, se encontró con la noble estampa del curtido indígena, y con sus valores culturales. Allí, evidentemente, no podía timbear, ni beber hasta la borrachera, entonces optó por “convertirse” en “doutor” (doctor de medicina popular, de leyes, de consejos, y de la vida).-

Opera do Malandro (por: Chico Buarque)

Ya acrecentada su fama, dados los post grados recibidos en Umbanda y Catimbó, algunos usurpadores, pretendieron incluirlo en otras formas de culto a los que, de acuerdo a su tiempo, tanto espiritual como posiblemente terrenal (sobre la base del supuesto José dos Santos), no pertenece ni ha de pertenecer nunca, ya que el pájaro ni trina debajo del agua, ni el pez puede soportar un balanceo, aleteando, en la copa de un árbol…
Pero, como sobre gustos hay de todo, y como las ideas del hombre pueden ser magníficamente fantasiosas, valga la excepción de Zé Pelintra en algunos lugares fuera de la órbita de la Umbanda y el Catimbó. No se conforma quien no quiere; y hay, justamente, “para todos los gustos”…

numo

domingo, 7 de febrero de 2010

2010 y OSSANHA

2010 OSSANHA!!!!!
DESDE EL ASTRAL SUPERIOR HASTA EL TUÉTANO MÁS RADICAL DEL AIYÉ!!!

Y QUE VIVAN LAS HOJAS!!! (EWEEEEEEE!!!!)

Y QUE VIVAN LOS MEDICAMENTOS QUE SURGEN DE ELLAS, A TRAVÉS DE LAS MANOS MÁGICAS DE OSSANHA!!!

Y FELICES DE AQUELLOS QUE EN ESTE AÑO 2010, TENGAN LA VIRTUD Y EL PRIVILEGIO DE VIVIR LA ETAPA DE INICIACIÓN EN ORIXÁ!!!

LA ENORME VIRTUD DE OBATALÁ Y OXALÁ: PRESENTE EN SU REGENCIA EN EL 2010!!!

LA GLORIA DE YEMANJÁ, RESPETADA SEA, EN SU METIER EN ESTE AÑO QUE COMIENZA…

LA SENSACIÓN QUE SURGE DEL BARRO RESTAURADOR DE VIDA, A MANOS DE NANÁ, BENDITA SEA!!!

PERO…… V I V A N L A S H O J A S!!!!!!

Ossanha – Ossãe – Ossaym - Osanyin

Orixá de las plantas medicinales y litúrgicas... Orixá de las hojas, que “vive” en la floresta. Su importancia es fundamental, porque detenta el reino y el poder de las hojas imprescindibles en los rituales y “obligaciones” de cabeza, y asentamientos de todos los Orixá. Regente también de los huesos, los nervios y los músculos del cuerpo humano, en general. Protege a las personas con defectos o problemas en las piernas, y ojo, que esto no tiene nada que ver con la ridícula adaptación que ha sufrido tanto en algunos lugares del Brasil (sobre todo en RGS), y mayoritariamente en el Río de la Plata, en la que lo muestran con una pierna sola… el motivo es muy otro (secreto), y desde su malísima interpretación es que surgió precisamente el disparate de Ossanha con una sola pierna. Al grado que, en más de una oportunidad, he visto a mas de un medium en trance de Ossanha, que, tratando de emular ese falso concepto, hasta adquieren un paso renqueante. mmm… También he visto a Ossanha manifestado en algunos ilé, donde resulta ser un eximio danzante, haciendo gala de dos espléndidas piernas.

La medicina arcaica, al menos en el candomblé, mantiene una estricta relación con este Orixa, ya que toda “farmacopea” medicinal, en la cultura que sea, se basa ampliamente en las cualidades terapeúticas de las plantas, de las hojas.

Usualmente y de manera popular, se le saluda: Ewè ó!
Sus días de la semana, de vertiente a vertiente, son los viernes, los martes y en pocos lugares, los lunes.
Sus colores son la combinación del verde con el blanco.
Su kelé se forma de la sucesión del verde y el blanco, en líneas generales (para los babaossaim, puede ser mayoritario el verde, como el blanco, según la función esctricta a cumplir con este Orixá, así como también, algunos babaossaim que cumplen una función muy particular, relacionada con los decesos de los hijos de Orixá, adquieren las cuentas negras, selladas con patuás verde o blanco).
Pipoca… chorizo de puerco, frito... higos... apeté de papa mediana (la de cáscara rosada, por ejemplo la variedad Pontiac)...

numo

sábado, 6 de febrero de 2010

INAÊ!

De Sirenas, curas, y pescadores africanos en Bahia


Dorival se inspiró y, quizás recordando las historias de su prpia vida bahiana, cantó mientras pulsaba la melodía en la guitarra: “Día dos de Fevereiro, día de festa no mar; eu quero ser o primeiro, pra salvar Yemanjá!”
Agrega en su canto, que le ofrece un papelito, una cartita, que tira al mar, al amanecer de ese día, en la que pide a la reina del mar. Cree escuchar, y lo agrega en su canción, que la reina le indica tener paciencia…

El barrio de Río Vermelho es caluroso; más aún el dos de febrero, a toda hora.
Entre la estación estival y la multitud que empieza a pavonearse, como sonseando entre sus calles, todos rumbo a la Casa del Peso, viejo edificio cercano al puertito de pescadores, que en aquellos tiempos aún no tecnificados, poseía una balanza donde se pesaba la pesca que bajaban de los saveiros y balaios, los noctámbulos pescadores artesanales bahianos. La Casa del Peso, dejó de pesar pescado, pero mantuvo su vida, a expensas del pejí instalado allí por un “atrevido” babalaô de también aquellos tiempos, al que anexaron, del lado de afuera, la estatua en piedra de la sirena votiva de la idea de
Yemanjá. Y tanto a la estatua como al pejí, concurren los creyentes a depositar sus ofrendas, en espera de la hora en que los saveiros y los balaios de siempre han de soltar amarras y mandarse mar adentro con dichas ofrendas para el Orixá. Quienes pueden pagar una suma de dinero, podrán también embarcarse junto a sus respectivas ofrendas; no son muchos los que recurren a esta opción, pues sus presentes para la Reina ya están “bendecidos” “santigüados” y correctamente “dedicados”, al haber estado durante algunas horas –las de la noche anterior y los primeritas del mismo dos de febrero- a los pies del pejí de la Casa del Peso.
Entre los creyentes y los molestos curiosos, la multitud logra la magia de una aumento de la temperatura ambiente, de por sí cálida.

El barrio de Río Vermelho tiene su aroma particular; a pescado, a aire de río mezclado con aire de mar; y en ese día, ese aroma recibe una nueva mezcla, provocada por la enorme cantidad de flores que esperan allí, a ser también embarcadas como parte importantísima de las ofrendas.
Entre olor de pesca y aroma de flores, no es posible describir por medio de una idea o comparación, el resultado aromático. Sólo estando allí, se puede apreciar y guardar para siempre en la memoria.

La Mães de Santo recién llegan al amanecer.
Distribuyen tareas entre sus hijos y se dedican a mentalizar y espiritualizar la tarea que tendrán por delante, cada una de ellas de acuerdo a su criterio ancestral.
Algunas, embarcarán allí mismo; otras, quedarán custodiando el pejí; otras, se irán a otra parte, buscando sus propias embarcaciones o acercándose a la orilla del mar en otra parte de la única y espléndida orla bahiana.
no sin antes, cada una de ellas, mojar sus manos,
sus labios y su cabeza, con el agua de la fuente que se encuentra al lado del pejí.

Yemanjá; la reina del mar; doña Janaína, Princesa de Aioká del reino de las tierras misteriosas de la felicidad y la libertad; Inaê, la pequeña bonita; Maria, en un tenue sincretismo con la religión católica.

El dos de febrero en Salvador es feriado civil no laborable.

Dicen los viejos que, en Río Vermelho había una gran red de pesca, para el xaréu, tan abundante en esa parte. Parece que una vez, entre los xaréus, de tan grande que era la red, venía mezclada una sirena. El patrón del barco, dueño de la red, queriendo vivir en paz con la gente de abajo del agua, la soltó inmediatamente, devolviéndola a su mundo.
Muchos años después, su hijo, heredero de la red y del barco, nuevamente atrapó a un sirena, y al revés que su padre, la conservó, llevándola inclusive a asistir a misa en la iglesia del pueblo (capaz que la de Santana o la de São Gonçalo). La sirena estuvo todo ese tiempo llorando y avergonzada. Finalizada la misa, la fueron a soltar en la orilla del mar.
Desde ese día, nunca más se pescó un xaréu en Río Vermelho, por más que los pescadores siempre llevaban ofrendas para la Madre del Agua.
Dicen que por ello, la Casa del Peso, hasta retiró su balanza de allí, dejando de funcionar esa terminal pesquera.

Dicen que la piedra que se utilizó para construir la estatua a la sirena que está frente a la Casa, fue extraída de la playa de Canzúa, allí cerca, donde antiguamente había una gruta que se suponía era la casa de la sirena. Un sacudimiento la derrumbó, ya en el siglo XX, pero la roca de la sirena hasta hoy día está allí.
En esa gruta, se presentaban ofrendas también, más que en ningún otro lugar.
Y hoy día, hay quienes esperan la marea baja, para llevar ofrendas al lugar, que serán arrastradas mar adentro más tarde, al subir la marea.
La fecha en que se derrumbó la gruta, fue un 2 de febrero… y una idea trajo a la otra, incluso la mezcolanza de el día de Nuestra Señora de las Candelas, que en realidad está sincretizada con oxum…
Tanto así, que los pescadores iban a misa el dos de febrero, a las dos parroquias antes mencionadas, y luego de finalizada la misa, se dirigían al lugar de la gruta, para ofrendar a la sirena. Al cura no le gustó que entreverasen misa con ofrenda a una sirena, y perdió como en la guerra. Perdió feligreses, claro, porque los pescadores optaron por no ir más a misa ese día, pues consideraban más importante llevarle la
ofrenda a la sirena.

Más tarde, es que el candomblé comienza a aceptar esa fecha por similitud de secuencia, como día para conmemorar a su Yemanjá, también reina del mar, también protectora, también abastecedora de peces.
Y hoy en día, Yemanjá está presente en su agasajo, en toda la ribera bahiana; se la festeja en Plataforma, en Ribeira, en la península de Humaitá, en Gameleira, y, por supuesto, en el lugar de origen de la fiesta: Río Vermelho.


Numo soteropolitano

AFONJÁ

XANGÔ DE ROJO.- AFONJÁ.-
EL RAYO Y LAS PIEDRAS.- ARÁ


DE AFRICA A BAHIA - DE DAHOMEY A CABULA.-

Entre los siglos XII y XIII, Dahomey era uno de los estados más poderosos del África occidental, y por historia, el eterno rival del estado yorubá de Oyó.
El Bashorum Afonjá, ambicioso jefe, quiso proclamar la independencia de su provincia, apartándose de Alafim, y ello provocó la crisis institucional más seria de los dos últimos siglos antes de la ocupación europea, facilitando el proceso colonial.
El Bashorum Afonjá fue perdiendo la dirección política de la provincia de Ilorin, que le había sido confiada por el Alafim.
A causa de las ambiciones de este Bashogum, la frontera comercial y cultural norteña entre los yorubá y los Hausa de Nupe, se vio zaherida para siempre. De todas formas, al comenzar la influencia de Europa y tras las fracturas fronterizas, el hecho fundamental es que Oyó nunca más recuperó su provincia, que con el correr de los años, fue absorbida por el complejo cultural islámico hausa, teniendo como conquistador al visionario Al – Salimi, que aprovechó la osadía independentista de Afonjá.
El poder general del Alafim de Oyó se vio debilitado por las guerras, perdiendo algunos otros estados, además del primero de Afonjá.
Ya Benin, nuestro contemporáneo estado africano, surge en 1975, con razones menos históricas y más comerciales de interés netamente europeo. Alejándose así definitivamente del país yorubá nigeriano.A partir del siglo XVI, siempre a raíz de las guerras intestinas, los africanos vencedores de africanos, vendían a Europa a sus prisioneros, como esclavos. Desde esa faceta es que Afonjá y sus representantes, llegan a América, fundamentalmente a Brasil, y una vez unificados nuevamente en su condición de sometidos al europeo, es que yorubá se reencuentra con Afonjá en Brasil.
El Benin de los Obá –monarcas que el tiempo se llevó- así como los Alafim de Oyó y yorubá en general, fueron reemplazados por los jefes marciales de los Ashanti, principalmente.Entonces, sólo en América, -y en Brasil en el caso concreto de Afonjá- pueden reivindicar su cultura y su sociedad humana ambos pueblos. Mudimbe, escritor africano contemporáneo, resalta el hecho, sugiriendo que gracias a ello la cultura y la religión fueron rescatadas y llevadas a su punto en común inicial, antes de la guerra entre Ilorin y Oyó.
Afonjá.- Xangô.- XANGÔ AFONJÁ.-
Patrono de uno de los terreiros más tradicionales y antiguos de Bahía –el Ilé Axé Opô Afonjá, es, en definitiva, el Xangô de la casa real de Oyó, por antonomasia.
En ese avatar, este Xangô es el que eternamente lucha contra Ogum, siendo el único Orixá, y por tanto, el único de todas las formas de Xangô, que logra vencerlo, pero tan sólo por una vez, por una oportunidad.Los mitos cuentan que Afonjá y Ogum siempre luchan entre sí, sea por disputar el amor de la madre Yemanjá, sea por disputar también el amor de sus eternas mijeres, Oiá, Oxum, y Oba. Lucharon desde el comienzo de todo, y siguen luchando hasta hoy día.En aquellos tiempos primordiales, a Ogum nadie lo vencía. Era astuto, habilidoso, desconfiado, y por tanto nunca le daba la espalda a nadie, menos a sus enemigos.
Un día, Afonjá, hastiado de perder las batallas contra Ogum, lo retó a luchar una vez más, en las montañas.Afonjá solía recurrir a la magia, sobre todo cuando se sentía amenazado. Al llegar al pie de la montaña, Afonjá arrojó su hacha (oxé) de crear rayos, contra la ladera de la montaña, y se sintió un gran estruendo.
Ogum no tuvo tiempo de huir y fue enterrado por las piedras que Afonjá hizo caer de la montaña.
Xangô Afonjá venció en ese día, y por única vez, a Ogum.
De ese mito es que se desprende el suponer a Xangô Afonjá, con espíritu joven, sabio, hechicero, galante y libertino, obstinado, autoritario, orgulloso, y gustador de las peleas.
Dueño del talismán mágico, que Inhassã le entregó por orden de Obatalá. Con él, fulmina a sus enemigos por medio del rayo.
Come con Yemanjá, su madre.
Va con Inhassã, que casi siempre es su adjúntó.
Para poder ser rey, pactó con Obatalá, y éste le exigió que entregase sus ricas vestimentas al pueblo, y así, quedó solo con una túnica roja. Por ello, es el único Xangô que viste totalmente de rojo, guardando solamente un ribete blanco en su Adé (corona), en honor a Obatalá.

Axe.
Numo

ÉÉÉ!!! a gente não têm jeito de "babaca"

LA MANCHA DE DENDÊ... NO SALE!


LA MANCHA DE DENDÊ... NO SALE.-

FUERZA DE UN JEITO
Los símbolos de la baianidad contagian a los visitantes que hacen de todo para sentirse parte de un universo exótico y diverso





La primera capital de Brasil es siempre una invitación para bucear en las raíces de la historia bahiana, y para envolverse en las contradicciones de la ciudad más exuberante del país.
Descifra el acarajé antes que él te devore. Es un buen consejo para quien quiera zambullirse en las contradicciones del tchan, del axé, del “jeito”, del aroma que tiene Salvador. Y, antes de dar el brazo a la “baiana” del Pelourinho y sentir los acaloramientos descendiendo y subiendo laderas, recuerde que históricamente es en este pedazo de suelo donde todo comenzó, y que antropológicamente se mezcla y culturalmente se engrandece. El sonido de los berimbaus, los niños que venden cintas del Bonfim y los predios coloniales forman la deslumbrante espuma en una playa que ya era de los indios cuando los portugueses atracaron. Antes de ser la primera capital de la colonia, ella ya había nacido con status de principal ciudad del Atlántico Sur en los mapas de navegación. Sólo mucho después fue que los negros llegaron y marcaron definitivamente el alma del lugar. Por eso, hoy, con 450 años de fundación, Salvador es una especie de invitación para que los brasileños se sacudan también de la cintura para arriba y traten de entender lo que se esconde en “nuestro mito de origen”, como definió Caetano Veloso.






ORIXÁS A LA VISTA
El Dique do Tororó: status de nueva postal




Algunas coincidencias aproximan a la capital, nacional de ayer, a la de hoy. Salvador y Brasilia fueron construídas en la mitad del siglo, una en el XVI la otra en el XX. Ambas surgieron de una decisión política de ocupación de territorio. Y cada una a su tiempo, trajo innovaciones en su arquitectura. Las semejanzas paran por ahí. “Tomé de Souza fue más moderno que Lúcio Costa. Salvador obedeció a una tecnología de punta para la época. Ella incorporó a su modelo medieval el puerto. Y era por el mar que la ciudad se articulaba con el mundo” compara el historiador bahiano Cid Teixeira. Salvador, concluye, fue el primer instante cosmopolita. “No se trataba de un poblado que fue creciendo. La ciudad surge estructurada desde el principio. Salvador no nace de un pasado, sino de un proyecto de futuro que era construir el Brasil. Por eso, desde el inicio, la influencia internacional en la realidad local está presente en el Padre Viera, Gregório de Mattos, el nuevo cine y la tropicalia”, analiza Risério, escritor estudioso de la cultura baiana y la música brasileña.Salvador de hoy carece de la elaboración vanguardista de otros tiempos. La osadía fue sustituida por los millones de la llamada industria del axé. Vale lo mismo que Caetano dijo en “Sampa”: “es la fuerza del dinero la que erige y destruye las cosas bellas”. La pujanza de ese mercado se concretiza en una ciudad en que de los 2,3 millones habitantes sólo el 50% viven en casa dignas y el 42% disponen de saneamiento básico, según los datos de la propia Prefectura. Por otro lado, la Salvador de los turistas ganó en policías, iluminación y recolección diaria de residuos. El Dique de Tororó, antes cercado de matorrales, se transformó en la nueva postal. Cuando los estudiantes redescubrieron la ciudad que está siendo restaurada, los turistas enloquecieron.




MÃE STELLA DE OXÓSSI, líder política

Como en el Pelourinho siempre hay un pot-pourri de lo que se imagina que es Salvador –las baianas de bordados, las rondas de capoeira, los batuques-, los extranjeros se agarran a los locales, trenzan sus cabellos y fotografían hasta el humo del vatapá. Esto despierta la autoestima del pueblo. “Tenemos una belleza natural, un carácter fuerte de raza, de cultura, de religiosidad, de música y eso es la pauta”. Es contagiante, no hay dudas. La mancha de dendê, no sale, como canta Moraes Moreira. Pero ese óleo lubrica engranajes más sofisticados. Quémese la lengua en la pimienta y suéltese en el tiempo.El rey Don Juan III ni soñaba con la idea de Salvador como capital del Brasil. Su intención era construir una base se sustentación a la navegación al sur del ecuador que diera vía al comercio en la ruta al Oriente. La realidad de la limitación del dueño del trono, gente e ideas del Viejo Mundo desembarcaban en Salvador e iban diseñando el territorio. Los portugueses e indios que levantaron los predios comenzaron también a reproducirse. De allí la inversión del casal-símbolo de formación: Diogo Alvarez Correia, el portugués Caramurú, se casa con Catarina, la tupinambá de nombre lusitano. “La mujer portuguesa era algo rarísimo. Los colonizadores no venían con sus familias. Por tanto, esa mezcla fue más una imposición de la biología que de la sociología”, analiza Cid Teixeira.






BOHEMIA.- Juvená, anfitrión de la playa

Alma negra

Con el inicio del ciclo de la caña de azúcar, la ciudad pasa a ser un muelle de exportación y allí si se constituye como una capital comercial. “En los siglos XVI y XVII, Salvador ya era la mayor ciudad europea fuera de Europa”, recuerda Teixeira. Los cañeros trajeron el capital y la mano de obra esclava para Bahía. Las iglesias bañadas de oro, que hoy conmueven a las visitas y sustentan a los guías turísticos de Salvador, salían del bolsillo de los promisorios comerciantes y del sudor de los negros. Y es bueno que se diga que fueron varias naciones las que aportaron lo suyo en la región. Hasta el siglo XVII, el flujo era de negros bantú, de Angola y de Congo. Ellos fueron los que nos dejaron palabras como dendê, bunda, quiabo, samba, candomblé, macumba y umbanda. Sólo después, en el siglo XVIII, el tráfico se disloca para la bahía de Benin, marcando la influencia sudanesa, con los pueblos ewe-yorubá. Sería mucho atrevimiento mapear lo que esa inmigración forzada provocó en Bahía. Tener en la cabeza ese origen múltiple, con todo, es un camino para entender la complejidad de la formación de la ciudad más negra del país, que va más allá de los tambores del Olodum, del sincretismo religioso reflejado en el lavado de Oxalá en la iglesia del Bonfim y en el exuberante tabuleiro de la baiana. “Salvador se tornó un lugar mitificado. Claro que esa combinación hace de su cultura la más expresiva de las Américas, pero no siempre esa mezcla significa armonía. La mezcla no excluye el racismo”, alerta el antropólogo Jeferson Afonso Parcelar, director del Centro de Estudios Afro- Orientales.

La vocación mercantil definió como un rayo el destino de la capital bahiana, Hasta hoy día la ciudad vive del turismo, del comercio y de servicios. “A los 450 años, Salvador está marcada por la desigualdad social y por las altas tasas de desempleo”, afirmaba el Prefecto António Imbassahy. Después del reinado absoluto en casi todo el período del Brasil-Colonia, varios golpes avalaron la altivez de la ciudad como el declinar del azúcar y el surgimiento de oro y piedras de Minas Gerais. La transferencia de la capital para Río de Janeiro, en 1763, no sólo le sacó el título sino además le cerró las puertas al mundo. La corte juntó sus baúles y se fue, dejando la ciudad en un período autónomo, teniendo como acerbo el pasado y desenvolviendo así un proceso de civilismo particular. Salvador ni se afrancesó ni perdió a África de vista, como Río de Janeiro. “Ese proceso no fue ni mejor ni peor que el del resto del país, pero fue, definitivamente, otro”, define Cid Teixeira. Por “otro”, entiéndanse los símbolos de baianidad que resultaron de ese pasado y de ese calderón cultural. Entre ellos, el rótulo que más irrita a los bahianos es la fama de perezosos. Para intentar explicarla se puede remontar a lo que los señores llamaban indolencia de los esclavos y que Jean Paul Sartre marcó como “sabotaje” dado que ningún ser humano
soporta con alegría trabajar de sol a sol sin recompensa o reconocimiento. “A la lectura tradicional de que los negros no gustaban trabajar se sumó Oswald de Andrade que hablaba de “nuestra sabia pereza solar”. Eso es cultivado con más de un mito baiano que se contrapone a la prisa de los paulistas, analiza António Risério. Quien más catalizó esa imagen fue Dorival Caymmi tirado en la red, en la hamaca de dormir. Su música refleja un ritmo lento, con imágenes largas, derramadas, de quien está en la baranda mirando al mar; “Caymmi toma años para elaborar una canción y cuando queda lista, parece que siempre existió”, finaliza Risério.



Amado de los pobres

El concepto de baianidad también se expone magistralmente en la obra de Jorge Amado.
Quien llega a la ciudad con sus romances en la
maleta, reconoce todos los íconos que identifican la tierra de todos los santos, pero se debe tener sensibilidad antropológica para reahacer la imagen de los lugares por el mirar de los niños abandonados, de los negros, de las prostitutas, de los marineros, en fin, de los pobres, que al final, forman la verdadera alma de la región y enriquecen las páginas del escritor. Es preciso leer la ciudad también por las barbas blancas del cabañero Juvená, amigo de vaso de Vinicius de Moraes. En Itapoã, él es una especie de guardador de la historia reciente del pedazo. En su bar de paja y obras de arte, mucha gente famosa se olvidó de la vida. En los años 70, Juvená montó una barraca en pro de los tríos eléctricos. El lugar era tan animado que el último carnaval del escritor João Ubaldo Ribeiro fue allá, golpeando encima de la mesa. “Estoy siempre abierto a todos, desde que haya amistad”, dice Juvená. Salvador es así. Siempre hay más.El candomblé, por ejemplo, representa una de las mayores resistencias a la folclorización que tomó cuenta de la ciudad. Las ialorixás desprecian los grupos fantaseados de orixás que creen estar popularizando la religión. Abominan a los visitantes en los terreiros, con ojos de quien presencia una danza típica. “Nosotros conseguimos imponer la creencia traída por los esclavos, por el respeto humano que siempre guió nuestras acciones. Por eso hoy, blancos y negros, pobres y ricos, se unen aquí en busca de paz y equilibrio. Somos la tradición y lo nuevo”, dice María Stella de Azevedo Santos, la mãe Stella de Oxóssi, del Axé Opô Afonjá, la mayor líder de la religión hoy en Bahía. Ella tiene 60 años de iniciación, y por su larga trayectoria reconoce su papel político. Más allá de resguardar la cultura africana, el candomblé estableció en la sociedad baiana el poder de la mujer. Así, como los orixás de sexo masculino y del femenino dividen la jerarquía en los terreiros, las mujeres toman cuenta del espíritu cotidiano de la familia baiana. Es tan explícita esa alma femenina que los baianos se refieren a Salvador como la ciudad de la Bahía.A esa organización matriarcal de 450 años, mãe Stella hace su generoso homenaje. “Vamos a agradecer hasta el fin que tomaran a los pueblos de África y los trajeran para acá. Fue tétrico, pero se convirtió en un beneficio para el Nuevo Mundo. La fuerza de los Orixás quedó guardada en el corazón de las personas y hoy se expande como la energía que respiramos”.
AXÉ! - SARAVÁ! - OÓBA!

SERTÃO


Cotidiano sertanejo!

El sertanejo despierta,
El cielo lo espera en espetáculo
Un restito de noche aún quiere quedar,
Quiere ver el día abriéndose en luz!
Es el sol
La flor de la luz,
Que horada la espina sólo dolor...
Para después él ser flor!
En esta hora aún. El sertanejo,
Mira para el cielo
Cree en días mejores,
Hoy no!
El espera!
Recuesta la azada en el suelo,
La semilla clavada en la tierra
Aguadas por su sudor
Se reserva para más tarde,
Así también él!
Enciende una vela al santo,
Iluminar su fe!
En los días de espera,
La esperanza lo espera
Ella es paciente, lo espera
El comprende que se desespera...
En el cielo ve señales,
Que el sertanejo entiende
El conoce esas señales
Casi tanto como las suyas...
Y el crepúsculo se avecina
El sol casi ido,
Aún deja unos débiles rayos
De sí para mirar la noche!
El cielo ya sin estrellas,
Todas ellas en los ojos del sertanejo
Que está mirando el cielo!
El sertanejo duerme,
La naturaleza lo cuida
Para un mañana espectacular!




La fuerza del sertão, para establecer de manera imbatible, la raíz católico-cristiana en el nordeste del Brasil, es indiscutible e inapelable, desde cualquier punto de vista de cualquier historiador, y mocho menos aún, por parte de sus habitantes, que influyeron categóricamente en la cultura y sociedad bahiana, tanto rula como soteropolitana.

Seco, árido, agreste.

Apenas tres meses de lluvia, con un máximo de 500mm por año.

Vida dura, vida sana, vida insana.

El sertanejo sabe que su vida depende de el conocimiento y mediano dominio de la naturaleza que lo rodea y lo absorbe, lo atrapa, las más de las veces, para siempre.
Sufre mucho, disfruta lo mínimo, y aprende a saborear los pequeños momentos de dicha, aunque con una alegría apagada y lacónica en su expresión.

Por esa circunstancia natural, es que la guerra de Canudos ocurrió, más allá de las argumentaciones de la novel república del Brasil.
Por eso murieron tantos, en la masacre.
Debido a esa naturaleza y a esa estirpe de hombres y mujeres surgidos, casi creados, en ella, es que Antonio das Mortes, mata cangaceiros; y por ese mismo motivo, el cangaceiro tuvo su origen.
Cangazo… duro, amargo, letal, comprensivo, nunca injusto, siempre en movimiento.
Cangaceiros que buscan su pan y su gloria atacando las haciendas de los latifundistas. Cangaceiros que buscan la justicia social, a su manera. No conocen otra, no tienen acceso a otra forma de entendimiento no razonamiento. Fuerza natural.
Sertón. De desierto. Los primeros portugueses que intentaron recorrerlo, nunca conocerlo a fondo, lo llamaron “desertón”, gran desierto; luego, la siempre presente deformación verbal, fonética y cultural de las masas populares, lo separaron: de – sertón, para al final, quedar: sertón, Sertão!

Antonio "Conselhieiro", el beato sabio y loco. Unió a una multitud paupérrima, fundando el paraje de canudos. El gobierno pensó, en su delirio, también loco pero nunca sabio, que el beato pretendía fundar una pequeña república. Al igual que el imperio contra Zumbí dos Palmares, aplastó a la comunidad, la masacró y la incendió. Al beato, le cortó la cabeza, como era usual en la época, a efectos de no tener que trasladar el cuerpo entero del ajusticiado hacia la capital, donde exigían pruebas de la muere de los rebeldes: Lampião, el cangaceiro, Corisco, el otro, Antonio Conselheiro, el beato organizador de chacras populares, que no legaron a ser comunistas, por la férrea posición del monje, frente a la fe en Cristo, en Dios.
El santo guerrero, se formó al estilo brasileño, principalmente en ese sertón. San Jorge, protector del cangaço, San Jorge, protector de Antonio, del beato, no el otro Antonio, mercenario del gobierno, matador de cangaceiros. San Jorge, protector del pueblo sertanejo…

Una vaca vale más que un hombre; una cabra, vale casi medio hombre. Porque el hombre tiene su precio, y vale por ese precio, a los ojos profanos.
Un cabra, no vale nada. Ese cabra, apodo de los componentes del cangaço. Ese cabra, vale mucho para el pueblo pobre.

Sertón, que supo parir con sangre, fuego, dolor, y música, a Gilberto Gil, Maria Bethania, Luiz Gonzaga, Dominguinhos, y tantos otros, Yo los nombro, en el sertão, frente a la imposibilidad de nombrar a todos, es preferible no nombrar a nadie, solo a la idea conceptual.
Sertão que hace llorar en silencio, escondiendo las posibles lágrimas a la vista de quien sea, propio o ajeno. Porque quizás esas lágrimas sean derramadas con disimulo sobre la tierra seca, para regar un poco, apenas, lo mínimo, ese suelo árido y caliente, de tierras coloradas y arenas grisáceas.
Sertão que hace sonreír, casi nunca reír, solo por milagro de Dios y San Jorge, podrá escucharse una carcajada, que asustará a las gallinas, las vacas flacas, las cabras, y asombrará a los demás hombres.

Numo

EL PRINCIPE IJEXÁ


LOGUNEDÉ

Este Orixá, netamente Ijexá, de cuyo panteón ocupa el segundo lugar –el primero, por supuesto, está reservado para Oxum- es la energía resultante del encantamiento entre Oxosse Ibualama y Oxum Pandá.
Dios de las aguas dulces de los ríos, Dios de la pesca, como hijo de Oxxose y Oxum, suele compartir con sus padres el año, viviendo seis meses con Oxosse, cazando, y los otros seis con Oxum, en el río.
Mientras caza con su padre, vierte además, cada vez que puede, un poco de agua dulce en forma de rocío, para alimentar las plantas que darán el sustento a los animales que luego su padre caza y administra. En tanto, en la estadía con su madre, pesca en el río. Es decir, que estando con el padre, aporta en su reino, la virtud de la madre y, estando con la madre, cumple la función de cazador de su padre, pescando.
Los seis meses que pasa con cada uno, no es aceptable mencionarlo fuera del ilé, de la doctrina y el fundamento de cada casa, pero es fácil deducir cuales son cada uno de los ciclos…
Error terrible!, digno de ignorantes del culto, quienes suponen y hasta afirman que es un Orixá “meta-meta”, dicho vulgar que induce a pensar que posee ambos sexos. Pues no!; es muy macho, él. Por dudas y preguntas, dirigirse a Inhassã!!!
Es si, bello.. un bello exponente del sexo masculino, en la exhuberancia de la adolescencia. Su encanto, por ende, está en el primer beso, en el primer abrazo, en el primer apretón de manos, en la primera demostración de afecto y cariño.En su mirada, con ese brillo tan especial.
Aparece así también y por ello, directamente relacionado al arte (es, sin dudas, uno de los dioses protectores del arte dentro del panteón yorubá, desde una de sus raíces fundamentales y arcaicas: la ijexá).El príncipe e las aguas del río; el príncipe de la floresta. Alegría y jovialidad van con él de la mano.
Siempre que hay reunidos un grupo de jóvenes compartiendo libremente la naturaleza sana, está presente Logunedé.
Así y todo, como contrapartida, surge su energía también en las intrigas, lo capcioso, como parte de su polaridad negativa.
El gesto amable, o celoso; caprichoso pero dependiente; singular y mañoso.
Dios de la juventud. Esa juventud que esgrime sus primeras armas en la caza y la pesca nobles de la vida.
Encanto.. sonrisa… guiñada… vida joven y activa.
Su morada predilecta es el río con su madre, y el matorral poco denso, con su padre.
El romance, el enamoramiento, la amistad, están en él.
Aparece como un encantado en los animales pequeños, en particular, el conejo y el conejillo de indias, así como en los pájaros pequeños.


Mitologia

Tiene tres hermanos, según fue recorriendo otras tierras, otras naciones, otras formas de cultura, dentro del gran basamento yorubá. Odé Fun, ahijado de Oxalá; Odé Issambô, relacionado con las plantas, y ahijado de Ossanha; y Odé Ilé, ahijado de Exu.Hijo de reyes, este príncipe es un muchacho algo arisco, a veces, que se divierte sobre los límites de la regencia de su madre Oxum, en la cascada de los ríos.
Cierta vez, siendo muy pequeño, contrariando las órdenes de sus padres, jugaba cerca del río, y se arriesgó a tentar atravesar de una margen a la otra, montado sobre el tronco de un árbol.
De pronto, el tronco se dio vuelta, y él fue a parar al fondo del río. Aunque buen nadador, igual no lograba llegar a la orilla.Afligidos y presintiendo lo peor, Oxosse y Oxum imploraron a sus mayores a fin de salvar al hijo.
-Padre! –dijo Oxum- no permitas que se ahogue. Soy la Reina de las aguas del río y no podría soportar perderlo justamente en sus aguas!
-Padre!- dijo Oxosse- no dejes que mi hijo muera y su carne sea devorada por los peces!
El Padre, retiró a Logunedé del fondo del río, y les advirtió:
- Ahí tienen a su hijo, que por su juventud e inexperiencia, casi pierde la vida. De hoy en más, se llama Logun Edé, hijo de Ibualama y Pandá, y tendrá la obligación de cuidar los ríos y proveer la pesca.
Desde entonces, ayuda y protege a los pescadores de río.
Tierra y agua, poder del padre y de la madre.

Datos

Día: Jueves
Fecha: 19 de Abril
Metal: Oro
Color: azul celeste y amarillo
Partes del cuerpo: las mismas que corresponden a las regencias de Oxosse y Oxum
Comida: Axoxó (hecho con maíz amarillo y coco), y omolocun (con poroto pequeño y huevos)
Símbolos; Abebê y Ofá

Numo